
Cómo mantener seguros los calentadores infrarrojos en zonas húmedas
Poner calentadores infrarrojos en el baño o debajo de una pérgola suena genial… hasta que recordamos que el agua y la electricidad son una combinación peligrosa. El vapor y la humedad buscan formas de llegar hasta los cables eléctricos; si lo logran, podrían causar cortocircuitos o incluso daños graves en todo el sistema.
Para mantener las cosas seguras, nos centramos en tres niveles principales de protección.
Evitar que entre el agua
El mayor peligro es que la humedad llegue a los terminales eléctricos. Por eso, no utilizamos carcásas comunes. En su lugar, utilizamos carcásas con clasificación IP65 y juntas de silicona de alta calidad. En palabras sencillas: eso significa que el polvo no puede entrar y que el agua no puede penetrar dentro del equipo.
Pero no se trata solo de la carcasa. También es importante considerar los materiales mismos. Utilizamos cerámica y polímeros especiales que no pierden sus propiedades, incluso cuando el aire está muy húmedo. Esto evita que la corriente eléctrica se filtre donde no debe.
El problema del “estiramiento y contracción”
El calor hace que las cosas se expandan o contraigan. La lámpara se expande cuando funciona y se contrae cuando se enfría. Si se utiliza un sellante barato y rígido, este se agrietará y se desprenderá después de unas pocas cientos de ciclos. Entonces, el vapor llegará directamente a los cables. Para evitar esto, utilizamos elastómeros flexibles y resistentes al calor. Estos elastómeros se adaptan a los movimientos del equipo sin perder su función de sellado.
El equilibrio necesario
Sin embargo, hay un problema: si se sella el equipo de forma excesiva para evitar que entre el agua, se atrapa el calor en su interior. Ese calor interno puede dañar el aislamiento de los cables. Es necesario encontrar un equilibrio entre una alta clasificación IP y una ventilación adecuada para mantener los componentes electrónicos fríos. Se necesita ambos elementos para lograrlo.
Y, por favor, siempre utilice conductores conectados a tierra y un disyuntor automático GFCI. Piense en el GFCI como su red de seguridad. Si el sellado falla, el disyuntor apaga inmediatamente la corriente, antes de que alguien pueda sufrir algún daño.